Toda una vida llena de éxito, estando en la cima gracias a su talento, su música y sus bailes, han marcado una huella profunda en la historia de la música. El inigualable Michael Jackson, fue una leyenda viviente, incluso fue un mito para muchos, fue un genio y un rey para todos sus seguidores, pero sobre todo fue persona, fue humano, generoso y bondadoso, demostrado todo eso en sus innumerables muestras de cariño, millones de dólares, donaciones y conciertos para los niños y la paz mundial.

Era el Midas de la música, pero la vida y la gente fue muy injusta con él, juzgaron sus actos, que partían de rumores, de mentiras y los hacían realidad, seguramente, Michael se cansó de desmentir cada injuria y se cansó de mirar como era objeto de burla y se refugió en su soledad.

Imagino que será muy fácil para muchos decir ahora, Michael era grande, pero cuantos de nosotros podemos decir yo adoraba a Michael Jackson antes de su muerte, la verdad habrá muy pocas personas que puedan decir: “yo siempre creí en Michael”. Sus equivocaciones se magnificaron y se criminalizaron dediciones que eran propias de cada persona.

Michael se transformó en una de las estrellas mas grandes en la historia de la humanidad, para todos fue el Rey del pop, pero para muchos fue más que eso, tanto, que lo convirtieron en el Dios de la música, quitándole la humanidad y con ello, su derecho a poder equivocarse.

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